viernes, 7 de marzo de 2008

Alejandro



Lo encontré por primera vez en un sueño ajeno, retratado a la distancia en la voz de Lucía que hormigueaba en la espiral del cable divulgando el tremor velado entre palabras. Vendrían a pasar el fin de semana, y mientras el auricular sobre mi oído izquierdo susurraba la dicha de mi hermana pequeña, en el otro retumbaba el eco de mi propio regocijo.


La segunda vez lo vi de paso, nuestras pupilas se encontraron a través de una vidriera y de algún modo, lo reconocí en su atractivo jactancioso antes de advertir a Lucía entrar en la tienda. No detuve mi andar, pero la brevedad de un vistazo agrietó mis entrañas.

Más tarde llegaron a la casa y cuando mi hermana nos presentó, yo ya lo había tocado en el confín de un espejismo. Al instante del saludo, normalmente cortés e inapetente, se me hizo arrugas la conciencia.


Los tres nos sentamos a la mesa y abundaron las palabras, pero el diálogo entre Alejandro y yo fue todo silencioso: Jugamos a cachar miradas y pronto soltarlas, como quien juega a cazar mariposas.


- Nos casaremos en Abril… - Murmuraba una voz en otro mundo mientras asentíamos los dos a un compás automatizado. Luego la voz se acercó a mi oído y dijo reverberante:


- Me voy a acostar, estoy muerta, pero ustedes platiquen y mañana me cuentas que te parece. – Y se alejó la vibración hasta extinguirse por completo.


Nos quedamos solos, enmudecidos, contemplando la fatalidad venidera. Después interrumpió un carraspeo, y la levedad de una sonrisa compartida dio paso al parloteo inagotable, a tazas infinitas de cafés intermitentes. Al final de la madrugada Alejandro se despidió de forma sencilla, pero antes de perderse en las tinieblas, volvió el rostro y deslizó un guiño que apagó la colilla de mi calma. Me tendí sobre las sábanas escarchadas apretando los párpados de pesar, luchando por no soñarlo.


Cuando la luz del medio día irrumpió entre las persianas, sentí un cuerpo acurrucado detrás de mí. Desperté alarmada para toparme con mi hermana, que ansiaba conocer mi opinión sobre su prometido.


- Es todo lo que has dicho y más. –Confesé retorciéndome bajo las cobijas.


-Se me ocurre que deberíamos invitar a la familia y hacer público el compromiso.


-¡Maravilloso! –Dije bendita por mi suerte. Todo lo que necesitaba para sobrevivir a la tarde era ocultarme en una lluvia de caras conocidas. Y fue así que me quedé en al jardín mientras ellos rondaban por la sala y en la cocina mientras ellos paseaban por el jardín.


Cuando se alzó la luna y un baño de plata recubrió el barandal de la terraza, aún había baile y risas desperdigadas por los espacios, sin embargo, complacida por mis artes de escapista, di las buenas noches y corrí a refugiarme en el amparo de mi recámara. Pero al cerrar la puerta me desgarraron unos ojos predadores… Entre la lluvia de caras ¿pudo pasar inadvertida la suya?


Me jaló hacia su boca sosteniendo mi nuca con violencia y yo hice un par de intentos por huir, pero una vez sintiendo la humedad de la fuente, no queda valor más que para sumergirse en ella. Repasó mi cuello con labios sedientos y dientes de piraña. Botón a botón florecieron mis pechos y los apretó contra su piel, estrechando mi espalda con manos ávidas, celosas de lo finito. Luego me arrojó sobre el oleaje de alfombrado y en la tempestad de tentáculos naufragué.


Las voces a lo lejos comenzaban a opacarse y pronto empezarían las preguntas. Alejandro se puso la ropa en un santiamén y vistió mi cuerpo de besos, extendiendo una manta de rocío. Me abotonó la boca con sus labios y antes de escabullirse por la ventana musitó:


- Ana, si en este instante me reclamaras para ti, cancelaría el compromiso. –Y me pinchó la aguja del desconsuelo, sabiendo que nunca podría ser mío, ni tendido a la luz ni cubierto en la penumbra.


- No existe nada que pueda reclamar en realidad. Sólo… si no perteneces a Lucía, no te cases.


Una ráfaga erizó mi cuerpo y caminando hacia la noche lo encontré por última vez, lo miré desvanecerse en silencio, hundirse en la bruma de mis ideas.

2 comentarios:

cHaP dijo...

Inquietante, erizante, realista, esquicita, siguen rasguñando tus pensamientos el papel y se estremese de felicidad , todo liezo quiere ser tuyo - plasma tus artes en el cosmos de mi textura!!!-
gracias por compartir tus increibles proyectos.

te amo.

Sirene dijo...

tzzzzzzzzzzzz!!magnifico,exquisito,ambicioso,tentador, me encanta leerte, me hundo en tus historias... gracias