País de las maravillas
Llegué a ti en la juventud con ansias de crecer
y me perdí,
persiguiendo al tiempo mismo encarnado en un conejo.
Nunca jamás,
me lancé a tus olas
queriendo ser joven para siempre
y envejecí devorada
por el tiempo mismo encarnado en cocodrilo.
País de las maravillas,
te recorrí de la sonrisa del gato al sombrerero loco.
Nunca soñé vivir entre sueños…
pero soñarte fue vivir
y, al despertar,
ya nada fue lo mismo.
Nunca jamás,
huí de ti de las sirenas a los niños perdidos.
Quise vivir sin sueños…
Pero despertar fue morir
y, al dormir,
ya nada fue lo mismo.
País de las maravillas,
mi nunca jamás…
Desperté soñando
y soñé despierta,
sin saber que entre uno y otro
no existen fronteras.
Fuiste todo y nada
suspendido en el tiempo
mi país de las maravillas,
mi nunca jamás.

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